jueves, 22 de octubre de 2009

Oda a la vida retirada


Vida Retirada (comprensión y análisis)

¡Qué descansada vida
la del que huye el mundanal ruïdo
y sigue la escondida
senda por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido!

Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio moro, en jaspes sustentado.

No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.

¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado,
si en busca de este viento
ando desalentado
con ansias vivas y mortal cuidado?

¡Oh monte, oh fuente, oh río!
¡Oh secreto seguro deleitoso!
roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso [...]

Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.

Del monte en la ladera
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto,
ya muestra en esperanza el fruto cierto […]

A mí una pobrecilla
mesa, de amable paz bien abastada
me baste, y la vajilla
de fino oro labrada,
sea de quien la mar no teme airada.

Y mientras miserable-
mente se están los otros abrasando
en sed insacïable
del no durable mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.

A la sombra tendido
de yedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.

Divide el texto en partes y resume brevemente el contenido de cada una:

- La primera parte, escrita en tercera persona, comprende las tres primeras estrofas. En esta parte, de carácter más impersonal, el poeta se refiere elogia a “los pocos sabios que en el mundo han sido” por el hecho de haber elegido el camino de la vida espiritual, alejada de las cosas materiales y de las banalidades mundanas que se asocian con el “mundanal ruido”. Este camino vital pasa por llevar una vida retirada alejada del bullicio de las ciudades.

- La segunda parte, escrita ya en 1ª persona, comprende las tres estrofas siguientes, en que el autor nos habla de su propia opción vital. La tercera estrofa (“Vivir quiero conmigo…”), que se puede interpretar como una declaración de intenciones, observamos una clara apología de la vida retirada, que se opone al “mar tempestuoso”, es decir, el bullicio de las ciudades.

- En la última parte, que comprende las cuatro estrofas finales, el poeta nos habla con mayor intimismo de sus condiciones de vida, basadas en la austeridad y la contemplación. El “huerto”, símbolo inequívoco de una vida retirada, nos remite a la naturaleza y a la creación divina. La “mesa”, “de amable paz bien abastada”, nos remite a la austeridad, que contrasta con las vajillas de oro de quienes llevan una vida basada en el lujo y lo material. Finalmente, la “sombra” se convierte aquí en el elemento más representativo del locus amoenus en que vive el poeta.


¿Qué quiere decir Fray Luis en la última estrofa?

Como hemos comentado, la “sombra” es aquí símbolo del bienestar que contrasta con la “sed insaciable” de los que habitan las grandes ciudades. La “hiedra” y el “lauro eterno” son elementos que ayudan a recrear la naturaleza y el locus amoenus en que se ve inmerso el autor. El laurel, símbolo de la gloria divina, dota a estos versos de connotaciones espirituales. Los tres últimos veros hacen referencia al “son dulce” de la naturaleza (el movimiento de las hojas impulsadas por el viento, el canto de los pájaros…). El responsable de esta dulce melodía es Dios, aunque el autor no lo precise (“del plectro sabiamente meneado”).

Señala los recursos estilísticos más destacados. ¿Hay algún encabalgamiento extraño? Cuál:

- A lo largo del poema encontramos una serie de expresiones metafóricas que se refieren a la vida retirada (“la escondida senda”, “este viento”, “un huerto”) y a la vida material de las ciudades (“el mundanal ruido”, “aqueste mar tempestuoso”, “sed insaciable”).

- Encontramos varios casos de hipérbaton, por ejemplo en los versos “que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado” (que no le enturbia el pecho el estado de los soberbios grandes ni se admira del dorado techo, en jaspes sustentado, fabricado del sabio moro).
Otro caso claro de hipérbaton lo vemos en la séptima estrofa: “del monte en la ladera, por mi mano plantado, tengo un huerto” (tengo un huerto plantado por mi mano en la ladera del monte)

- Encontramos algunas expresiones antitéticas como “con ansias vivas, con mortal cuidado”

- Algunos elementos del poema podrían considerarse como metonimias que hacen alusión a la vida retirada, como por ejemplo “Oh monte, oh fuente, oh río”. En este verso y en el siguiente (“¡Oh secreto seguro y deleitoso!”) también podemos observar dos apóstrofes o exclamaciones dirigidas a los elementos de la naturaleza.

- En la sexta estrofa los elementos que definen la vida retirada aparecen expuestos a través de una enumeración asintética: “a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo” que da mayor solemnidad a estos versos.

- En la novena estrofa encontramos un encabalgamiento sorprendente entre el primer y el segundo versos. La peculiaridad de este encabalgamiento es que una sola palabra queda dividida en dos versos (miserable –mente). De todos modos, hay que tener en cuenta que los adverbios acabados en mente se escribieron por separado hasta el siglo XVII y en los orígenes de su formación se consideraban dos palabras distintas.


En qué versos se recoge el tópico del locus amoenus:

Aunque a lo largo del poema aparecen algunos elementos que podemos relacionar con este tópico latino (“Oh monte, oh fuente, oh río”, “tengo un huerto, que con la primavera, de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto”), las estrofas donde se ve más claramente la manifestación del locus amoenus son las dos últimas, donde la “sombra”, la “hiedra y lauro eterno” y el “son dulce” de la naturaleza proporcionan un inmensa sensación de bienestar al poeta.

En la quinta estrofa Fray Luis utiliza imágenes de carácter marinero. ¿Qué puede representar el navío? ¿Y el mar tempestuoso?

El “navío” representa al asceta que emprende un duro viaje para huir del “mar tempestuoso”, que representa al bullicio de las ciudades. Este viaje tiene como objetivo encontrar la “escondida senda” que conduce hacia un modo de vida alejado de este bullicio, un mundo espiritual y austero basado en la contemplación divina y la vida retirada.

Haz el análisis métrico de las tres primeras estrofas. ¿De qué tipo de estrofa se trata?

¡Qué descansada vida 7a
la del que huye el mundanal ruïdo 11B
y sigue la escondida 7a
senda por donde han ido 7b
los pocos sabios que en el mundo han sido! 11B

Que no le enturbia el pecho 7a
de los soberbios grandes el estado, 11B
ni del dorado techo 7a
se admira, fabricado 7b
del sabio moro, en jaspes sustentado. 11B

No cura si la fama 7a
canta con voz su nombre pregonera, 11B
ni cura si encarama 7a
la lengua lisonjera 7b
lo que condena la verdad sincera. 11B

Se trata de la lira, estrofa de cinco versos endecasílabos y heptasílabos con rima consonante que sigue el esquema 7a, 11B, 7a, 7b, 11B. Este tipo de estrofa se inventó en Italia y fue introducida a la literatura española por Garcilaso de la Vega.
.

5 comentarios:

  1. Gracias, esta información es muy util para todo alumno que, como yo, este estudiando a este interesante escritor!

    Gran aporte, espero que no cesen y sigan habiendo mas trabajos como este.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por la informacion muy buena, a mi me fue muy util.

    ResponderEliminar
  3. está genial. sólo tengo la duda de por qué mi oda tiene 7 estrofas mas :S

    ResponderEliminar
  4. GENIAL LA INFORMACIÓN ¡GRACIAS! :)

    ResponderEliminar